Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer o solamente Día de la mujer, tras ser institucionalizado por decisión de las Naciones Unidas en 1975.

Actualmente se destaca la fecha para concienciar sobre la mayor participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el laboral y la equidad de género. También esta celebración permite crear conciencia sobre temas como el acoso sexual, el respeto laboral y​ la igualdad de condiciones y oportunidades para todas en sus respectivos trabajos o emprendimientos.

La primera celebración del Día Internacional de la Mujer se realizó el 19 de marzo de 1911 en Europa, específicamente en los países de Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, y su conmemoración se ha venido extendiendo, desde entonces, a otros países y continentes.

En el año 2011 se celebró el Centenario del Día Internacional de la Mujer. También comenzó a operar la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, también conocida como ONU Mujeres.

El Día Internacional de la Mujer ha adquirido a lo largo del siglo XX una dimensión mayor para las mujeres del mundo. El movimiento internacional en defensa de los derechos de la mujer es creciente y es reforzado por la Organización de Naciones Unidas que ha celebrado cuatro conferencias mundiales sobre la mujer y ha contribuido a que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.

Una fuerza cada vez mayor en Norteamérica

En Estados Unidos 6.4 millones de mujeres son propietarias de sus empresas y dan trabajo a 9.2 millones de personas, mientras en Europa, las mujeres empresarias dan empleo a 15 millones de personas, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La Survey of Business Owners (SBO) revela que en la última década, las empresas encabezadas por mujeres hispanas y mexicanas han crecido a una tasa mayor que las de los hombres hispanos. Incluso los negocios emprendidos por estas mujeres han tenido tasas de crecimiento por arriba de la tasa de crecimiento de los negocios encabezados por mujeres en Estados Unidos.
Así que esto demuestra que ha llegado el momento de que las mujeres desempeñen un rol social más equitativo, justo y prominente, que contribuya tanto a su empoderamiento como al desarrollo económico, social y político de los países.

Campañas como #NiUnaMenos en varios países latinoamericanos, #MeToo en Estados Unidos o #HeForShe a nivel global son solo el eco de una corriente de cambio que pretende equilibrar la balanza entre hombres y mujeres, especialmente en el ámbito laboral, familiar y en la seguridad.