Así haya confianza, ¡no te desabroches el cinturón y menos subas los pies a la mesa! Hay normas de buen comportamiento y modales a aplicar durante la cena de Acción de Gracias.

Se trata de un día muy especial, una cita para agradecer a Dios por todas las bendiciones que tenemos. Por lo tanto, es bueno aplicar ciertas normas de protocolo.
Thanksgiving se celebra en varios países del mundo, pero es muy común refierse a Estados Unidos donde fue desclarada fiesta nacional por el primer presidente norteamericano, George Washington, el 19 de febrero de 1795, mientras que el Presidente Lincoln luego la modificó al 3 de octubre de 1863, y finalmente, Theodore Roosevelt definió la fecha que perdura hasta hoy.

En el Día de Accion de Gracias se recuerda todo aquello por lo que estamos agradecidos, la cosecha de nuestra siembra y el año transcurrido. Según el relato histórico, cuando los peregrinos ingleses llegaron a tierras americanas en 1620, escapando de persecuciones nefastas, fueron recibidos por los nativos de la zona de Massachusetts, quienes compartieron con los recién llegados tanto sus costumbres y conocimientos, como también su comida y técnicas de preparación y conservación de los alimentos. Luego, celebrando haber sobrevivido a un invierno muy duro gracias a este aprendizaje, los peregrinos organizaron una abundante comida donde los invitados de honor fueron los indígenas. La historia real puede variar y hay muchas corrientes de pensamiento al respecto, pero algo es cierto y es también universal: nunca está de más dedicar un día a agradecer lo que tenemos, sea lo que sea, poco o mucho, rodeados de nuestros seres queridos.

Protocolo básico para el Día de Acción de Gracias

Para asegurarte de cumplir con las costumbres y comportarte correctamente el Día de Acción de Gracias, recuerda las reglas básicas de etiqueta para cualquier ocasión formal o semi formal respecto de tu apariencia y conducta. Los temas de conversación nunca deben ser controversiales (incluido la política), debes tener una buena postura en la mesa y, por sobre todo, respetar las costumbres y creencias de los anfitriones. Aunque no las compartas (en especial las religiosas), eres un invitado en semejante ocasión, y lo correcto será guardar silencio si correspondiera.

Confirma tu presencia para facilitar la organización a los anfitriones. Al hacerlo, consulta si hay un código de vestimenta (si no, siempre elige lo elegante-deportivo o casual), y si es necesario colaborar con algún punto de la organización o del menú. En estas comidas abundantes es habitual doblar un poco las reglas y pedirle a los invitados que lleven postres, acompañamientos u otros, mientras que los anfitriones se encarguen del platillo principal, normalmente un gran pavo asado.

Nunca llegues tarde, es un menú complejo que no puede esperar a los invitados. De hecho, puedes llegar algunos minutos antes si prefieres, para ayudar a los anfitriones a organizar a mesa o lo que necesiten.

Al llegar, dale a los anfitriones un obsequio. Puede ser una buena botella de vino o de cava, un adorno floral u otro.

No llegues a la celebración con invitados no anunciados: estas comidas suelen ser populares, y no sabes si habrá suficiente espacio en la mesa para acomodar a un comensal más.

Sigue los comandos de los anfitriones, a todo momento. Si indican que ya es momento de sentarse a comer, no sugieras que es un día muy bello para quedarse en el jardín.

¡Cuida tus modales!. No llenes tu plato como si fuera tu última comida: es una ocasión para compartir, no para acaparar.

Sólo ten en cuenta las reglas de comportamiento para el Día de Acción de Gracias, y tus anfitriones se sentirán agradecidos de haber contado con tu presencia.

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