La edición 243 del Día de la Independencia de Estados Unidos se celebra este jueves 4 de julio de 2019. Aquí les compartimos algunos datos interesantes sobre esta tradicional fiesta para los estadounidenses.  

Historia

4 de julio de 1776: el Congreso Continental adopta la Declaración de Independencia al reunirse en Filadelfia en la Casa del Estado de Pennsylvania (ahora Independence Hall). El Congreso declara a las colonias americanas estados libres e independientes (nota: John Hancock firma el 4 de julio. El resto firma el 2 de agosto de 1776).

Benjamin Franklin, John Adams, Thomas Jefferson, Roger Sherman y Robert R. Livingston formaron parte del comité que redactó la Declaración. Jefferson, considerado como el escritor más fuerte y más elocuente, en realidad escribió la mayor parte del documento. El comité y el Congreso en su conjunto hicieron un total de 86 cambios al borrador de Jefferson.

Los dos primeros párrafos de la Declaración de Independencia: “Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”.

Otros datos

En 2017, Estados Unidos importaron 280 millones de dólares en fuegos artificiales.

Según Hearth, Patio & Barbecue Association, el 4 de julio es el día más popular para asar a la parrilla.

Para 2019, la National Retail Foundation estima que los estadounidenses gastarán 6,7 mil millones de dólares en alimentos para realizar comidas al aire libre y picnics para celebrar el Día de la Independencia.

Concurso de comer perritos calientes de Nathan

El ganador se come la mayoría de los perros calientes y los bollos en 10 minutos para ganar el premio y el Cinturón Mostaza.

Joey Chestnut de San José, California, ha ganado el título 11 veces (2007-2014 y 2016-2018). También tiene el récord mundial de comer 74 perros calientes.

1916: El 4 de julio el concurso de comer perros calientes se lleva a cabo en el original local Nathan’s Famous en Coney Island.

2011: Por primera vez, hombres y mujeres compiten por separado.

2018: Joey Chestnut y Miki Sudo defienden sus títulos en el concurso de comer perros calientes. La castaña establece un nuevo récord mundial al comer 74 perros calientes.

¿Por qué no vemos fuegos artificiales azules?

Los fuegos artificiales son comunes en los 50 estados, sobre todo los rojos, los blancos y los verdes, por ejemplo. Pero no los azules, un color que la industria no acaba de lograr; al menos no en la tonalidad adecuada.

A pesar de ser un arte vigente por miles de años —China fue el precursor en este campo y los usó en un inicio como bombas— “el color azul profundo e intenso continúa siendo el más difícil de alcanzar”.  La cita viene de John Corkling, el director técnico de la Asociación Estadounidense de Pirotecnia (APA, por sus siglas en inglés), quien lleva más de 40 años en esta industria.

Corkling explica que lograr una llama de color azul en el cielo es un reto, porque “no existe ninguna especie de químico conocido que emita luz azul brillante en una llama”. “El cobre es el elemento que más se ha acercado a producir un azul aceptable cuando se dispara un fuego artificial al cielo, usándolo en forma de cloruro de cobre”.

Esta sustancia química requiere de una temperatura por encima de los 1.200 grados centígrados para que emitan una luz azul significativa, pero el problema es que “se descompone aproximadamente a la misma temperatura, causando que la intensidad del color se desvanezca con rapidez.

Hasta el momento, lo mejor que la industria pirotécnica ha podido alcanzar es una llama azul débil que no es tan brillante como la roja, la verde o la naranja.

Colores como estos y el blanco han sido perfeccionados a través de los años y llegan a producir destellos muy brillantes, gracias al uso de químicos como el Estroncio o el Bario. “Con estos elementos se logra que las sustancias emisoras de luz que se crean en la llama sean suficientemente estables a temperaturas elevadas”, explica Corkling.

Con información de CNN y BBC